EUROPA EN MOTO

Durante la primavera de 2009, por azares del destino, me encontré por primera vez en mi vida con una situación económica desahogada. Empecé a madurar entonces el ambicioso proyecto de realizar un viaje por Europa en moto. En mi ingenuidad llegué a pergueñar un boceto inicial. No tardé en darme cuenta de que debía aminorar mis espectativas. Era imposible recorrer el viejo continente en cinco semanas, que es lo máximo que podía estirar mis vacaciones. De modo que la empresa inicial había de ser fragmentada y llevada a cabo a lo largo de varios años.

Simultáneamente, asumido que tal proyecto suponía un desafío demasiado exigente para mi vieja y leal Kawasaki Er-5, rastreé el mercado en busca de una montura que estuviera a la altura de mis necesidades y mi presupuesto.

Entre las candidatas se encontraban las siguientes:

  • Suzuki Bandit 650

  • Yamaha Fazer 600

  • Kawasaki ER-6

  • Honda CBF600S

Dediqué mucho tiempo a estudiar cada uno de los modelos citados. A priori, no tenía ninguna preferencia clara. Aspectos muy importante para mi eran la fiabilidad y el bajo mantenimiento, también que la moto tuviera un buen desempeño general aunque no destacase en nada en especial.

La elegida fue la Honda CBF600S. Las razones, sinceramente, no las recuerdo 13 años después. Lo que si puedo asegurar es que fue una de esas pocas veces en mi vida en las que acerté. A la moto le incorporé un topcase Krauser k5 de 47 litros y 2 maletas laterales Krauser k4 de 42 litros. También sustituí la cúpula original por otra más alta, ya que la que porta de serie es ineficaz.

Durante meses realicé el viaje en sueños. El 20 de septiembre de 2009 llegó el momento de vivirlo de verdad.